La otra sola
Se hizo mar Alfonsina
repuso la sal en su luna
la otra sola se hizo verde
siempre viva, azucena, pensamiento
cerco de ligustrina.
Bailó desnuda
su lujuria de boleros
alucinó su rey esquivo
sobre la alfombra de fuego
bebió las copas servidas
su mano la llevó de paseo.
La noche ya no es tan noche
hay estrellas en la piscina.
sábado, 6 de febrero de 2010
SINTETICUENTO - Cuento breve
El tirador
Tuve un vecino que era fanático del tiro al blanco.
Participó en cada torneo que hubo y con toda clase de armas aunque nunca ganó algo. A veces ni siquiera clasificaba.
¡Pero su orgullo era ser tirador!
La única vez que hizo centro, fue el día que se suicidó.
Tuve un vecino que era fanático del tiro al blanco.
Participó en cada torneo que hubo y con toda clase de armas aunque nunca ganó algo. A veces ni siquiera clasificaba.
¡Pero su orgullo era ser tirador!
La única vez que hizo centro, fue el día que se suicidó.
Perdón
Me mandaron fotos con la miseria de los aborígenes; dijeron que debía hacer algo por ellos.
En un video que no es ficción, asaltan y matan con el arte propio y sin pudor.
Un político roba el aire, pregona y como mesías se corona.
Mi sopa es de tres arroces y transpiración.
Voy a suicidarme de este mundo.
Explotaré el televisor, sacaré las pilas de la radio, cortaré el cable de Internet.
Si quieren recordarme, tiren flores al río, en alguna isla estaré comulgando, pidiendo perdón al Señor por lo que no puedo.
En un video que no es ficción, asaltan y matan con el arte propio y sin pudor.
Un político roba el aire, pregona y como mesías se corona.
Mi sopa es de tres arroces y transpiración.
Voy a suicidarme de este mundo.
Explotaré el televisor, sacaré las pilas de la radio, cortaré el cable de Internet.
Si quieren recordarme, tiren flores al río, en alguna isla estaré comulgando, pidiendo perdón al Señor por lo que no puedo.
jueves, 7 de enero de 2010
Poesía
Estalla el silencio
Tiene fuego la tarde
piel adentro un incendio
aljibe seco
sin roldadas que la rescaten.
No suena el teléfono
en el hueco del desvelo.
El silencio se hace estallido
de planetas desencontrados.
El balcón hacia la calle
suicida la espera
del sonido que los conecta.
Se estira una lágrima
sobre el deseo caído.
Tiene fuego la tarde
piel adentro un incendio
aljibe seco
sin roldadas que la rescaten.
No suena el teléfono
en el hueco del desvelo.
El silencio se hace estallido
de planetas desencontrados.
El balcón hacia la calle
suicida la espera
del sonido que los conecta.
Se estira una lágrima
sobre el deseo caído.
Sin documento
Sin documento
Andaba la policía controlando los boliches y lo encontraron al pobre Pepe sin documentos. Se los había olvidado.
Quiso explicar quien era pero, no le entendieron su media lengua porque era sordo y se lo llevaron detenido.
Si no hubiera agarrado un papel y lápiz para explicar quien era, todavía seguirían hablándole en distintos idiomas creyendo que era extranjero.
Andaba la policía controlando los boliches y lo encontraron al pobre Pepe sin documentos. Se los había olvidado.
Quiso explicar quien era pero, no le entendieron su media lengua porque era sordo y se lo llevaron detenido.
Si no hubiera agarrado un papel y lápiz para explicar quien era, todavía seguirían hablándole en distintos idiomas creyendo que era extranjero.
OPINIÓN
OPINIÓN
¿Qué opino me preguntas? ¡Qué siento! Debo responder, si acaso encontrara palabras que puedan expresarlo.
¿Es posible que algún simple mortal pueda arrogarse el describir el latido, el aliento de una poesía dedicada?
El poeta se sublima a sí mismo. Enfoca su prisma hacia el sol o la luna y tañe las vértebras, el costado más tierno.
¿Qué vanidad de amor sería, creerse el todo y la nada si somos mendigos del corazón?
Nos espejamos en las letras y nos mentimos en la imagen del otro.
Los dioses de las ansias, son dioses que alucinamos.
¿Qué opino me preguntas? ¡Qué siento! Debo responder, si acaso encontrara palabras que puedan expresarlo.
¿Es posible que algún simple mortal pueda arrogarse el describir el latido, el aliento de una poesía dedicada?
El poeta se sublima a sí mismo. Enfoca su prisma hacia el sol o la luna y tañe las vértebras, el costado más tierno.
¿Qué vanidad de amor sería, creerse el todo y la nada si somos mendigos del corazón?
Nos espejamos en las letras y nos mentimos en la imagen del otro.
Los dioses de las ansias, son dioses que alucinamos.
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