· Cuartito de luz tenue
El día termina, la noche vive ajena la ciudad que se apaga. Los
que mueven la rueda productiva con músculos cansados regresan a sus hogares en
busca de paz.
Las calles se aquietan del diario trajinar, ya no circulan autos,
personas ni perros vagabundos. A la hora de encender las estrellas solo anda la
pobreza por veredas rotas procurando el sustento para sus mesas.
Ajeno a la realidad del mundo, en un cuartito alejado de la casa
con aromas de cocina y noticias de televisión, una ventana de luz tenue deja
escapar una melancólica canción en francés. Hace dormir a una gata sobre libros
apilados y papeles desordenados. A su lado, un solitario poeta escribe sentidos
momentos. Palabras de historias que inventa.
Si no tuviera ese lugar, ese refugio que lo aísla del engranaje
existencial viviría sin sueños, sería una cáscara vacía.