sábado, 6 de diciembre de 2008

Poesía

Llueve sobre el río

Llueve sobre el río
lloran los sauces más que de costumbre
ausentes los trinos
dan lugar a los recuerdos
entibian el costado
como el agua por la bombilla.

Todo es melancolía
en sus nidos los pájaros
junto al fuego los perros
recorre espineles
alguien entre la bruma.

Las olas borran huellas
tienen el latido que nos lleva
entre las hojas
fru fru de sedas
que se quitan a la siesta.

Narrativa

Beto

Beto se acurrucó llorando sobre un tronquito. Era un llanto de rabia que retorcía las manos como queriendo quitarse algo de encima. Con esa misma rabia había arrancado los tiradores del pantalón, que dejó colgados en la rama de un espinillo.
El verdulero Quintana, tenía tres hijas mujeres y siempre esperó con ansias tener un varón para que lo ayude en las tareas. Por eso lo tenía a Beto, él era el hombrecito de la casa a pesar de su corta edad. Las hijas mayores hacían las tareas de la casa y Beto, ayudaba a su padre. El le había puesto ese nombre y le decía: - ¡Beto, traeme el caballo!, - ¡Beto, andá a buscar agua!, - ¡ Beto, alcanzame la verdura!. Un domingo, como nunca antes lo había hecho, le dijo que lo acompañara al boliche donde acostumbraba reunirse con los amigos a jugar unos trucos. Le arreglaron el pelo con gomina, camisa limpia, pantalón con tiradores nuevos y alpargatas de bigotes recortados y partieron. Cuando llegaron al lugar, Don Quintana fue saludando a los presentes hasta que uno le dijo: - ¡Pero ché, qué lindo gurisito que tenés! -a lo que respondió sonriendo: - ¡No, no es un gurisito, es mi hija, la menor!.
Por eso llora y repite: - ¡Yo no me llamo Beto, me llamo Francisca y soy mujer!.

SINTETICUENTO - Cuento breve

La pececita

- ¡Me voy de casa, no aguanto más esta vida aburrida! -dijo la pececita y agarró su mochila.
- No creas que la vida es fácil y no te enganches con cualquiera -dijo su madre afligida al despedirse.
Pero ella supo elegir bien, ahora es la favorita en el menú de un importante restaurante.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Cuadro tallado

Como abrojo - Cuadro tallado en madera

Poesía

Noche de lluvia

La luz de las esquinas
languidece todo
vigilia en los ojos
de las casas apiladas
censura al destino la nostalgia.

Vocales, sudores
agitaciones, ensambles
fotografías en el placard
las noches de lluvia.

Lloran las candelas
ausencias de pieles y pétalos
hay un suspiro de avena
suicido de recuerdos
con timbales en el techo.

Narrativa

Un acto accidentado

El miércoles 2 de abril, amaneció con sol amable y un cielo límpido. En la plaza central donde se estaba desarrolando el acto en conmemoración a los caídos en Mlavinas. el director de la banda del ejército con asiento en la ciudad, esperaba la orden de las autoridades presentes para comenzarcon las marchas pertinentes mientras, se paseaba frente a los músicos golpeando la batuta en la plama de la mano. El público conversaba animadamente y observaba las evoluciones de las escuadras de soldados y la artillería. Algunos chiquilines, correteaban por entre la gente cruzando la soga que marcaba el límite entre los presentes y el desfile.
Todo se desarrollaba con normalidad. La persona designada como conductor del acto, con aire solemne se acercó al micrófono y lo golpeó con un dedo para comprobar el sonido y eso fue un anuncio de que el mismo comenzaba. Se acallaron las voces y se escuchó el toque de atención de un clarín. Las miradas del público estaban dirigidas al palco central observando a la autoridades y al locutor que se acercó al micrófono para hablar, en ese momento ocurrió lo inesperado, cuando lo tomó para acomodarlo mejor comenzó a contorsionarse con movimientos apilépticos ante el asombro de todos y luego, se desplomó en el piso evidentemente shoqueado. El intendente que estaba detrás de él, corrió para levantarlo y cuando ya lo había hecho ayudado por otros, sin querer, también tocó el micrófono y fue despedido para caer encima de la señora presidenta de la Comisión de Honores rodando los dos sobre unas sillas hasta quedar patas arriba.
Se produjo un amontonamiento para rescatarlos, corridas debajo del palco y a los gritos de asombro de los presentes se sumaron algunas risas puesto que la escena, era propia de un sainete. En estas circunstancias, el director de la banda por propia iniciativa y creyendo distraer al público de tan lamentable hecho, arrancó con los compases de una marcha alegre pero ésto, no hizo más que darle el marco propio de un espectáculo circense difícil de olvidar. Luego de idas y venidas, cambiando el elemento electrificado y los involucrados repuestos del percance, comenzó el acto de tan memorable día, desarrollándose con total normalidad hasta su culminación.
Mientras se arreglaba la situación y ponía todo en orden, el intendente increpó duramente al encargado de la amplificación diciendo que sería sancionado pues consideraba que lo ocurrido fue un acto de desidia criminal.

SINTETICUENTO - Cuento breve

Meditación

Lo dejaron solo al anciano sobre una piedra para que meditara.
Comulgó con el Universo y vibró como una flor, un árbol, una piedra y el agua de la fuente.
Cuando regresaron a buscarlo, no lo encontraron porque no vieron la flor, el árbol, la piedra y el agua de la fuente.